Vuelve la locura universitaria. Llega la NCAA

Casi 80.000 espectadores se dieron cita en el Georgia Dome de Atlanta para festejar el triunfo de la casta, el coraje y la garra de unos Louisville Cardinals que desde hace más de 25 años no lograban tan preciado título.

Una temporada de auténtico ensueño para la universidad de Louisville, quienes además del campeonato universitario logrado en baloncesto masculino se proclamaron también campeones en football, venciendo en la Sugar Bowl a la universidad de Florida, y subcampeones en baloncesto femenino, siendo derrotados en la finalísima ante la universidad de Connecticut.

Tres nombres propios se pueden sacar en clave de este sensacional final de temporada de los Cardinals. Por un lado, Rick Pitino, al cual le ha costado doce años llevar al prestigioso programa al título nacional tras saborear el título en 2005, y que ya es merecedor de un puesto de honor dentro de la universidad, ejerciendo como más que digno sucesor del legendario Denny Crum. Entra, además, en el Olimpo del baloncesto universitario al ser el único entrenador en la historia en lograr el campeonato nacional con dos programas diferentes. Por otro lado, Luke Hancock, quien se convirtió en pieza esencial para el éxito de los Cardinals durante todo el NCAA Tournament, incluyendo sus 22 puntos y sus 5 triples sin fallo en la gran final ante Michigan. Este año regresa al equipo con las pilas cargadas y dispuesto a liderar el programa un año más, asentado esta vez como presumible titular. Y no podía faltar el apoyo incondicional de Kevin Ware en dicha final. “Son mis hermanos, me siento muy orgulloso de ellos”, clamaba tras lograr el campeonato. El neoyorkino acaparó portadas en todo el mundo tras su desafortunada lesión, y el mundo del deporte se volcó con él tras las espeluznantes imágenes que no tardaron en aparecer en la mayoría de medios, pese a ser un jugador casi desconocido para la mayoría. Su rehabilitación va por buen camino, y podría incluso regresar a las pistas a lo largo de esta nueva campaña.

No hay que olvidar tampoco el gran trabajo realizado por el resto del equipo. El pequeño Peyton Siva demostró su liderazgo y firmeza liderando por cuarto año el proyecto Cardinal, demostrando a sus detractores que estaba preparado para todo. Su entrega y sacrificio le ha valido un puesto en la NBA, donde ha firmado por Detroit  Pistons. Otro que abandona el barco tras el éxito de esta campaña es el pívot senegalés Gorgui Dieng, quien no regresará para su año senior. Su excepcional trabajo bajo aros durante estos dos últimos años le ha valido también un contrato NBA, donde le veremos defendiendo la camiseta de los Minnesota Timberwolves. El resto de la columna vertebral de este conjunto ganador continuará la próxima campaña: Chane Behanan como principal valedor bajo aros, Wayne Blackshear tratando de redimirse tras la lesión del año anterior, el citado anteriormente Luke Hancock y a última hora el pequeño Russ Smith, quien será la gran amenaza un año más desde larga distancia. Mucho ojo también con lo que pueda mostrar Montrezl Harrell, jugador de gran talento que este año contará con muchos más minutos y a las llegadas de sus 4 recruits para este año, todos ellos de gran talento y que pueden perfectamente ayudar al equipo esta misma temporada.

Sin duda les costará muchísimo esfuerzo a los Cardinals repetir tan tremenda hazaña este curso, pero tienen mimbres para ello. Sin embargo, la talentosa clase de reclutamiento que se avecina ha disparado la lista de contenders al título, permitiendo que este año no exista tampoco ningún equipo que destaque claramente por encima de los demás y pronostiquemos una temporada cargada de sorpresas, intensidad e igualdad máxima.

Sin duda el conjunto que más ha llamado la atención son los Kentucky Wildcats, que tras la debacle de este último año (sin clasificación al NCAA Tournament y derrotados en primera ronda del NIT ante la semi-desconocida Robert Morris) regresan por todo lo alto con una clase de reclutamiento de las mejores de su historia. John Calipari ha logrado reunir para este curso al mejor base de la camada (Andrew Harrison), al mejor escolta (Aaron Harrison), al tercer mejor alero (James Young), al mejor ala-pívot (Julius Randle) y al segundo mejor pívot (Dakari Johnson), además de incorporar también a los interiores Marcus Lee y Derek Willis. Para más inri, el equipo continuará contando con Alex Poythress y Willie Cauley-Stein como jugadores más destacados de este pasado curso. Para permitir tantas caras nuevas, Kentucky ha tenido que decir adiós a algunos jugadores importantes de este pasado año, ya sea por su salto prematuro a la NBA (Nerlens Noel y Archie Goodwin) como a través de transfers (Ryan Harrow y Kyle Wiltjer).
Otro programa histórico que dará un salto de calidad importante gracias a su excelente clase de recruits será la universidad de Kansas. A Lawrence ha ido a parar finalmente el que es considerado como el mejor jugador de esta generación de jóvenes talentos: el alero canadiense Andrew Wiggins, rechazando las propuestas de las universidades de Kentucky, North Carolina y Florida State, entre otros. Junto a él llegan otros cuatro jugadores de primer nivel de esta camada, todos ellos entre los 100 mejores de 2013: el camerunés Joel Embiid, mejor pívot de esta generación, el eléctrico escolta Wayne Selden, el base tirador Conner Frankamp y el también certero de larga distancia Brannen Greene. Además, han conseguido el transfer de Tarik Black, que será elegible este mismo año tras haberse graduado esta pasada primavera.
 Antes de la re-clasificación de Andrew Wiggins desde la clase de 2014, el número uno nacional corría a cuenta del también alero Jabari Parker, casi sin discusión. El atlético alero reforzará aún más el potente plantel que presentará Mike Krzyzewski en Duke, volviendo a ser un año más candidatos a Final Four. Con la incertidumbre de su escaso juego interior, los Blue Devils confiarán su próxima temporada a la calidad y versatilidad de Parker, unido a la continuidad de hombres como Quinn Cook o Rasheed Sulaimon, a la llegada de Rodney Hood (elegible tras un año en blanco), al regreso de Andre Dawkins tras un año sin jugar y al talento de los también novatos Matt Jones y Semi Ojeleye, conformando uno de los mejores juegos exteriores del país.


 Otros, sin embargo, confían en sus posibilidades manteniendo el bloque que buenos resultados les ha dado en temporadas anteriores. Es el caso de los ya citados anteriormente Louisville Cardinals; los Spartans de Michigan State, donde permanecen para este año Keith Appling, Branden Dawson, Gary Harris y Adreian Payne; los Wolverines de Michigan, vigentes subcampeones, quienes pese a perder a Tim Hardaway Jr. y a Trey Burke mantienen sus opciones con Mitch McGary, Glenn Robinson III, Nik Stauskas, Spike Albrecht y una buena clase de reclutamiento comandada por el cinco estrellas Zak Irvin;  los Wildcats de la universidad de Arizona, que además de mantener a gente como Nick Johnson, Kaleb Tarzczewski o Brandon Ashley se han visto también beneficiados desde el High School con las incorporaciones de Aaron Gordon y Hollis Rondae-Jefferson, principalmente, y con la llegada del transfer T.J. McConnell, tras un año en blanco; los Gators de la universidad de Florida, que a las llegadas de los cinco estrellas Kasey Hill y Chris Walker (éste pendiente de elegibilidad) hay que sumar la continuidad en el proyecto de Billy Donovan de Patric Young, Scottie Wilbekin, Casey Prather, Will Yeguete o Michael Frazier; o los Cowboys de la universidad de Oklahoma State, que regresan con su tridente demoledor formado por Marcus Smart, LeBryan Nash y Markel Brown.

No hay que perder de vista a otros planteles interesantes que pueden dar mucha guerra, como los de las universidades de Ohio State, Syracuse, New Mexico, Memphis, Baylor, Indiana, Oregon, Gonzaga, UCLA o North Carolina.

Este año, al igual que ha sucedido en temporadas anteriores, los movimientos de universidades entre conferencias han sido constantes. Los cambios más importantes son las marchas a la ACC de Notre Dame, Pittsburgh y Syracuse, la marcha de Charlotte, Old Dominion, Florida Atlantic y Florida International a la C-USA, o la de George Mason a la A-10.

Todos estos cambios propiciados por el caos generado al final de la pasada temporada en la Big East Conference, donde las conocidas como Catholic-7 (DePaul, Georgetown, Marquette, Providence, Seton Hall, St. John's y Villanova) se unirán a las universidades de Butler, Creighton y Xavier para integrar la nueva y renovada Big East Conference

Por su parte, el resto de programas se ausentarán de esta Big East Conference, conformando la creación de una nueva conferencia: la American Athletic Conference (AAC), que estará conformada por algunos programas que integraron la ya anterior Big East (Cincinnati, Connecticut, Louisville, Rutgers y South Florida) a los que se han añadido las universidades de Memphis, Houston, Temple, Southern Methodist y Central Florida. Además, las universidades de Louisville y Rutgers permanecerán únicamente esta temporada en la conferencia, y en 2014 serán sustituidos por los programas de Tulane y East Carolina.
Pero sin duda, uno de las ausencias más destacadas en esta nueva temporada universitaria será la de un ilustre en los banquillos de la NCAA estos últimos años: Brad Stevens, quien ha emprendido un nuevo reto en la NBA de manos de los Boston Celtics y deja el banquillo de la universidad de Butler tras seis temporadas, donde ha llevado a los Bulldogs a dos subcampeonatos nacionales y a cinco presencias en el NCAA Tournament.

El joven entrenador de 36 años deja un vacío inmenso dentro del baloncesto universitario, una figura dentro y fuera de las canchas que va a ser muy difícil de igualar. El Butler Way que popularizó Stevens seguirá teniendo continuidad por parte de su nuevo líder en los vestuarios, Brandon Miller, ex-jugador Bulldog, aunque el panorama que deja en Indianapolis con su marcha es casi desalentador. Un gran golpe para el credo baloncestístico universitario.

En definitiva, nos espera una temporada cargada de ilusión, emociones fuertes y sin un favorito claro que domine sobre el resto. Más de medio año esperando a que el balón vuelva a estar en el aire y a que los pabellones de todas las universidades se llenen de estudiantes desgañitándose por sus colores. Ya están aquí, ya han vuelto, estamos a horas de que el balón vuelva a botar. Disfrutemos de este maravilloso baloncesto como se merece.

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