Leyendas de la perseverancia. La época dorada

 Segunda parte del artículo "Leyendas de la perseverancia".


Chapter II – Phi Slama Jama

Un programa de baloncesto olvidado desde la década de los 60 con todo un Elvin Hayes al frente, la universidad de Houston regresaba a lo más alto de la NCAA de manos de dos futuras leyendas NBA: Clyde Drexler y Hakeem Olajuwon. Los Cougars disputaron la Final Four durante tres años seguidos (1982-1984), cayendo derrotas por dos veces en la finalísima del NCAA Tournament por la NC State de Jim Valvano primero y posteriormente por los Georgetown Hoyas de Patrick Ewing. El estilo de juego de estos Cougars llamaba especialmente la atención, con un juego vivaz, explosivo y hasta acrobático liderados por estos dos Hall of Famers, un juego más propio del playground que de una competición oficial de baloncesto. Los Phi Slama Jama fueron llamados. Durante esos tres maravillosos años no obtuvieron su recompensa, pero el destino les reservó una grandiosa carrera profesional a estos dos chicos.

En estos años 80 se empezó a gestar el que sería uno de los equipos más exitosos de la historia del baloncesto moderno, los Chicago Bulls de Phil Jackson y Michael Jordan. Por todos es conocido el pasado de ‘Air‘ por la universidad de North Carolina, la fábrica de churros’, pero algunos de sus compañeros tuvieron que ganarse su nombre una vez llegada la hora de la verdad. Sin ir más lejos, su escudero de lujo: Scottie Pippen. Pippen ni siquiera alcanzó la NCAA, sino que dio el salto al draft desde la humilde universidad de Central Arkansas -que disputaba la NAIA- ubicada Conway, una pequeña ciudad de poco más de 60.000 habitantes. Sus apenas 6’2” de altura durante su primer año de universidad le hicieron estar apartado del equipo, pero tras un tremendo estirón (6’7” al completar sus 4 años de universidad) unido a su versatilidad y a su fuerte ética de trabajo le hizo ser uno de los chicos más destacados a nivel nacional en la competición, llegando a la NBA de manos de los Bulls.

También tuvo que ganarse su sitio su también compañero Dennis Rodman.  El Gusano ni siquiera tenía intención de dedicarse al baloncesto durante su etapa de instituto ya que no disponía de cualidades físicas ni técnicas como para empezar a destacar, siendo expulsado de diferentes equipos durante su etapa de secundaria por mal comportamiento o por no disponer del talento suficiente. Tras un breve período de tiempo, donde estuvo trabajando como conserje en un aeropuerto, Rodman decidió darle una nueva oportunidad al baloncesto. Jugó en la NAIA para la universidad de Southeastern Oklahoma State empezando a destacar de manera soberbia para el baloncesto, promediando números de otro mundo: 25.7 puntos y 15.7 rebotes de media, algo que llamó exageradamente la atención de los Detroit Pistons, que apostaron fuerte por él después de destacar sobre el resto de sus compañeros de promoción en diferentes workouts antes del draft de rookies. El resto ya lo conocemos todos: una carrera impresionante en la NBA con los Bad Boys y los  Chicago Bulls de Jordan, sólo empañada por su controvertida forma de ser dentro y fuera de las pistas.

La Academia Naval de los Estados Unidos también ha sido partícipe de la formación de uno de los grandes jugadores interiores de finales de los 80 y 90, pese a que es una institución donde las competiciones deportivas no son de especial atención por parte del equipo educativo. Hijo de un ingeniero de la marina, David Robinson tenía un talento innato para el baloncesto, aunque su carrera con los Midshipmen apunto estuvo de dar un vuelco después de estar cerca de ser expulsado de la marina por sobrepasar el límite de altura establecido. Finalmente, el secretario general de la marina aceptó enviar a Robinson a un programa de capacitación para ingenieros civiles que le permitió reducir su servicio activo obligatorio por dos años, y después de licenciarse en Matemáticas tuvo que prestar servicios adicionales como oficial de ingeniería civil en una base submarina en Georgia durante dos años más antes de poder dar su salto a la NBA, donde los San Antonio Spurs lo esperaban pacientemente a que cumpliera sus obligaciones con su país. Ya en 1989, Robinson comenzó su legado con la franquicia texana.

También una vida entera como profesional dedicada a un único equipo NBA sumó Rik Smits, pívot número 2 del draft de 1988 de 2.24 metros de altura. El jugador holandés se labró una brillante carrera en el respetuoso Marist College, una pequeña universidad ubicada en el estado de New York. Tras multitud de problemas de elegibilidad del jugador por presuntos beneficios obtenidos para viajar desde su país natal, Smits se convertiría en el pívot más dominante de la NCAA llevando a los Red Foxes a dos apariciones consecutivas al NCAA Tournament y rompiendo hasta 25  récords individuales del programa. Su buena carrera en los míticos Indiana Pacers de Reggie Miller sólo fue empañada por sus continuas lesiones en sus pies.

Muchos hombres grandes supieron sacar provecho de sus centímetros y su portento físico para copar puestos importantes dentro de los draft de rookies de los 90, incluso desde universidades pequeñas o poco propensas a incorporar jugadores a la NBA. Son los casos de pívots como Theo Ratliff y Kurt Thomas, cuyo rol en la NBA ha sido siempre desempeñar labores de contención y ayuda en el rebote y anotación durante sus dilatadas carreras profesionales. Ratliff, todo un trotamundos de la NBA, comenzó a repartir tapones desde la universidad de Wyoming, aunque sus problemas con las lesiones a nivel profesional le hicieron mermar una carrera que pudo ser aún más exitosa. Hasta 1995, año en que fue drafteado, sólo Alonzo Mourning con la universidad de Georgetown fue capaz de colocar más tapones que él en la historia de la NCAA. La trayectoria de Thomas por la NCAA con la universidad de Texas Christian fue si cabe mucho más conocida, ya que fue capaz de liderar la NCAA en anotación y rebotes durante su año senior (28.9 puntos y 14.6 rebotes por encuentro), siendo el tercer jugador en la historia de la competición universitaria en conseguirlo en una misma temporada.

Dos de los mejores bases de estas dos últimas décadas también pasaron un tanto desapercibidos antes de ser reconocidos mundialmente tras su llegada a la NBA. Un desconocido base canadiense llamado Steve Nash llegaba a la universidad de Santa Clara desde Canadá, donde había promediado en su último año de instituto más de 21 puntos, 11 asistencias y 9 rebotes por partido. Los Broncos eran especialmente conocidos en su programa de baloncesto por ser la universidad desde donde salió el cuatro veces campeón de la NBA de los 80 Kurt Rambis, y enseguida el base canadiense llegó a gustar e impactar en toda la costa oeste. Dos veces Jugador del Año de la WCC, líder histórico en asistencias, tiros libres, triples convertidos y tercero en anotación, dos veces candidato a Jugador del Año de la NCAA y siendo el primer freshman en ser MVP del WCC Tournament. Nash gustaba mucho en la NBA, y no tardó en demostrarlo. Otro jugador enfrascado en una universidad no muy dada a competir a gran nivel a baloncesto fue Chauncey Billups, que a diferencia de otros atletas que optan por jugar para prestigiosos programas de baloncesto decidió quedarse en su Colorado natal para jugar para los Buffaloes. Sólo estuvo dos años en la universidad de Colorado antes de decidir dar el salto a la NBA, a la que le costó adaptarse, aunque dejó huella en el equipo de Boulder tras guiar a los Buffaloes a segunda ronda del NCAA Tournament por primera vez en los últimos 30 años. Sólo otros 4 jugadores además de él tienen su jersey retirado en la universidad. Fue también el primer jugador en la historia de su universidad en sumar un triple-doble en partido oficial con sus 24 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias logrados en 1995 ante George Mason.

No podemos cerrar esta década noventera sin dar pie a una de las elecciones más controvertidas de draft de estos últimos años, como es la del pívot Michael Olowokandi, elección número 1 de L.A. Clippers de 1998. El jugador británico de origen nigeriano finalizó sus estudios de económicas tras cuatro exitosos años en la universidad de Pacific, una universidad californiana donde el programa de baloncesto no es uno de sus principales atractivos escolares. El jugador de 7 pies de altura llegó desde Gran Bretaña, donde había participado en la universidad de Brunel en deportes como atletismo, rugby y cricket, y donde con su altura y su físico no tardó en acostumbrarse en jugar a baloncesto en la NCAA.  Jugó dos años para los Tigers, donde sumó más de 22 puntos y 11 rebotes de media en su carrera, lo que le valió liderar la endeble Big West Conference en puntos, rebotes y tapones. Sin embargo, la NBA se le quedó enormemente grande, lo que unido a sus continuas lesiones le hizo colgar las botas antes de tiempo.

El tercer y último capítulo del artículo se enfocará a jugadores de estos últimos 12 años.

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