Un soldado con un sueño cumplido

La NBA inició su curso 2012/2013 hace unas semanas con el tan esperado draft de rookies, un emotivo evento donde los mejores jugadores universitarios inician su andadura profesional en el tortuoso camino de la NBA, un deporte para algunos y un negocio para otros, pero sin duda un lugar donde convergen multitud de historias.

Anthony Davis, el protagonista. El único jugador de los 60 seleccionados que de antemano sabía cual sería su sendero en esa noche. Michael Kidd-Gilchrist, compañero del primero y amparado por su coach Calipari en el evento. Bradley Beal, el tercer novato de la noche, conformaba un quinteto interesante para un equipo lacrado como los Wizards. Dion Waiters, la gran sorpresa del evento, criticado por su elevado hype. Thomas Robinson, un luchador y atleta que ha tenido que salir adelante por su familia...

Cada jugador ha escrito su propio libro de los continuos obstáculos que ha tenido que superar hasta llegar a la cima más alta, y múltiples son las razones por los cuales han aterrizado juntos todos ellos en la misma generación, sean razones económicas para ayudar con los gastos familiares o para hacer dinero rápido, razones deportivas para competir frente a los mejores deportistas del mundo en esta especialidad, razones personales para cumplir el sueño de jugar en esta competición como lo hicieron sus ídolos de la infancia o, simplemente, porque han estado toda una vida jugando a ésto y no saben hacer otra cosa.

Sin embargo, de entre toda esta camada de jóvenes talentos que pronto empezarán a acaparar portadas de revistas y a ser imagen de todo tipo de marcas y productos destaca un chico inusual, un hombre entre niños, un ala-pívot del estado de Georgia donde con apariencia nimia, sin llamar la atención, era elegido a principios de segunda ronda por los Cleveland Cavaliers, siendo traspasado posteriormente a Dallas Mavericks apenas unos minutos después de ser nombrado por Adam Silver.

Bernard James, jugador de 27 años procedente de la universidad de Florida State cumplía en ese momento un sueño que hace unos pocos años era totalmente inalcanzable, llegar a jugar en la NBA. No era como el resto de jóvenes pimpollos soñadores de 18 o 19 años que habían llegado al draft tras un estado de somnolencia prolongado en la competición universitaria. Competición de paso para la NBA, piensan muchos. Éste no era el primer trabajo a tiempo completo que realizaba Bernard James para su país.

Antes de entrar a formar parte del mundo cestista, James estuvo desde los 17 años hasta los 23 militando en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, donde prestó servicios militares en tres frentes destacados estadounidenses: Irak, Afganistán y Qatar, llegando a ser ascendido a sargento. 

La vida de un joven militar estadounidense en Medio Oriente no era desde luego un lugar donde pasar el rato. El día a día de James pasaba entre aseguramiento de edificios y bases militares por parte de insurgentes, haciendo de escolta de prisioneros de guerra y rufianes locales o hacer frente a ataques contra su grupo en lugares tan comprometidos como Afganistán o Irak.

Sabe que su camino hasta llegar a donde ha llegado ha sido bastante peculiar, nada que ver con el resto de chicos. "
Hay una gran diferencia entre los de mi promoción y yo, ya no solo en la manera de pensar sino en la que forma en la que afrontamos las distintas situaciones de cada día", ha afirmado en entrevistas. Con su elección se ha convertido en el jugador universitario más tardío en cuanto a edad en ser seleccionado en el draft en los últimos veinte años, superando incluso a todo un mito como Dikembe Mutombo, que fue seleccionado a los 25, y que ya en su momento causó cierto revuelo, al margen de su procedencia.

"Muchos de estos chicos no conocen más allá de lo que les rodea, y para algunos, lo único que conocen es el baloncesto. Han estado jugando desde que tenían 9 años y no se dan cuenta cómo es el mundo real, tener un trabajo de verdad y estar trabajando día y noche todos los días por 30,000 dólares al año. Yo he aprendido a no echar por tierra un sólo día durante todos estos años."

Creció en un ambiente familiar militar toda su vida, y sabía de buena fe lo complicado e inestable que es llevar ese estilo de vida, cambiando de ciudad cada dos por tres y teniendo que rehacer su vida cada poco tiempo. De pequeño su único sueño era seguir los pasos de su padre Darryl, quien sirvió durante 15 años para el Ejército y otros 7 años para las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Pese a ser siempre el chico más alto de su clase durante la secundaria en ningún momento pasó por su cabeza dedicarse al baloncesto, y ni tan siquiera practicaba ese deporte en el colegio ni en el instituto. Fue precisamente a los 17 años en su entrada en el cuerpo militar cuando le preguntaron sus supervisores si jugaba al baloncesto. Con la negativa del jugador, sus supervisores se pusieron enseguida manos a la obra. "Pues ahora sí", afirmaba Erick Dumas, a quien James cogió cariño. 

Pronto, James comenzó a practicar con otros compañeros para matar el tiempo durante sus horas muertas, sorprendiéndose gran parte de ellos por las buenas aptitudes que dejaba el chico. Se aficionó, y comenzó a visitar regularmente el gimnasio para ponerse a tono físicamente, ya no solo por su profesión. Fue unos pocos años después en el que James por primera vez comenzó a considerar jugar a nivel universitario una vez saliese de las Fuerzas Aéreas a la vez que cursaba su carrera y hacer así que sus padres estuviesen orgullosos de él.

Durante un torneo deportivo de las Fuerzas Armadas en la ciudad de Las Vegas en 2005, la vida de James en torno al baloncesto comenzaría a armarse después de que un reputado entrenador universitario, Leonard Hamilton, entrenador jefe del equipo de baloncesto de la universidad de Florida State, quedase impresionado con su juego en el propio torneo, ofreciéndole allí mismo una beca para jugar con él en el equipo de baloncesto de la universidad, y ofreciéndole a su vez ingresar para comenzar con sus estudios.

"La NBA no está hecha para mí", pensaba y se lo reprochaba al propio Hamilton contínuamente, que muchas veces se quedaba con él a hablar de lo importante que sería para él intentarlo. Lo único que quería era ganarse su beca, hacerlo bien en los estudios y sacarse cuanto antes su carrera, ésa era su única motivación antes de llegar a Florida State. Le dio la razón a su entrenador tras su primer año en los Seminoles, que era su tercero en la universidad. James había asombrado en la propia ACC con sus cualidades y sus capacidades físicas sobre la cancha, y tras un gran debut entrando habitualmente en la rotación de Hamilton comenzó a prepararse seriamente su objetivo de poder ser drafteado al año siguiente en el draft de rookies y probar suerte en la NBA si se diese el caso.

James lideró a los Seminoles a su primer campeonato de la ACC de su historia esta pasada temporada siendo un pilar fundamental del equipo, promediando casi 11 puntos, más de 8 rebotes y 2.3 tapones por encuentro en apenas 28 minutos de media por encuentro, siendo titular en 57 de los 69 partidos en total de su equipo en estos dos últimos años. Sabía cual era su papel en el equipo, y será el mismo que cuando salte al profesionalismo.

Conoce sus limitaciones como jugador, y pese a que es un chico mucho más avanzado que sus compañeros de promoción a nivel de madurez y de experiencias, su edad supone una importante lacra para él y para los equipos que apuesten por él de cara al futuro de su franquicia, ya que además de ser un rookie de 27 años es un jugador que comenzó a jugar en serio al baloncesto con apenas 21, y apenas tiene experiencia.

"Sé cómo ser un buen profesional, soy disciplinado y voy a trabajar duro. Sé cómo ser parte de un equipo y utilizo mi rol para el beneficio del grupo, es algo que aprendí cuando estaba en el Ejército, da igual la edad que tengas. Muchos de los jóvenes sólo piensan en ellos mismos y en su juego más que en una visión global del equipo".

Bernard James se ha preparado a conciencia. Antes de la noche del draft estuvo meses preparándose en un centro de acondicionamiento físico de alto nivel del estado de Florida, y las buenas sensaciones dejadas durante los work-outs anteriores al draft por diferentes franquicias dieron buena muestra de las aptitudes del jugador para jugar en la liga este mismo año. De hecho, además de Cleveland y Dallas, otros equipos como Charlotte, Washington o Golden State mostraron un muy alto interés en el jugador. Ahora, tan solo queda rubricar su contrato oficialmente con Dallas Mavericks y comenzar a disputar las ligas de verano de la NBA para cumplir su sueño.

"Estoy listo para lo que viene".

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