La NCAA: Recorridos de un universitario cualquiera

Hasta hace muy pocos años la cobertura de la NCAA en España era prácticamente inexistente; algunas coberturas televisivas del March Madness por Canal+, aficionados que realizaban suscripciones a determinadas revistas de baloncesto especializadas desde Estados Unidos y que plasmaban sus "conocimientos" en sus páginas personales o en foros de discusión... y realmente poco más. Hasta la llegada más o menos continuada de internet en los hogares de nuestro país no sabíamos francamente a lo que nos estábamos refiriendo. Sabíamos que los jugadores de la NBA procedían de universidades americanas, algunos de ellos incluso daban el salto sin pasar por ellas hasta hace unos pocos años, pero el funcionamiento como tal de esta organización era utópico hasta entonces.

Algo más avanzados estaban nuestros compatriotas latinoamericanos, cuya mayor presencia de sus alumnos en las universidades norteamericanas permitían por entonces una cobertura más que aceptable, llegando a retransmitir temporadas enteras de baloncesto universitario por canales de televisión por cable desde hace varios años. En España, a éstos días, nos conformamos con una pobre retransmisión televisiva de baloncesto NBA, dejando la competición universitaria a un lado insignificante; como mucho, alguna serie puntual de partidos del NCAA Tournament con retransmisiones que rayan todos los grados de subjetividad conocidos. Pero éste no es el tema a tratar.

Internet ha supuesto un avance descomunal dentro de los sistemas de información a nivel global, y gracias a él, el baloncesto también ha llegado a un gran número de hogares, resultando nuevos portales web, infinidad de blogs, una gran actividad en redes sociales, e incluso hasta podcasts. En lo referente a NCAA, los aficionados hemos podido conocer gran parte de los recovecos que esconde esta competición. Sabemos, entre otras cosas, que la NCAA no es únicamente una competición baloncestística universitaria, sino que es una organización que abarca una gran cantidad de deportes más allá del baloncesto: football, lacrosse, béisbol, hockey, soccer, atletismo, voleyball, waterpolo, tenis, golf... la lista comprende hasta 23 especialidades deportivas. Sabemos los diferentes formatos de competiciones que integran la competición cestista y sus diferentes subdivisiones. Conocemos el nombre de muchas universidades y buena parte de las conferencias que integran la liga. Incluso, podemos darnos el lujo de poder ver incluso partidos en vivo o en diferido de esta competición. A muchos, es una liga que por diferentes motivos nos ha ganado por dentro con el paso de los años.

La NCAA no es, sin embargo, una organización tan simplista. No hay que olvidar que todos los jugadores y atletas que participan en sus competiciones deportivas son, por encima de todo, estudiantes que van en busca de un título universitario, y estudiantes que en muchos casos llegan desde más allá de la frontera estadounidense.

Para acceder a este tipo de competición y a estos estudios, un estudiante debe de pasar por diferentes vías y superar una serie de pruebas. Lo elemental para un estudiante estadounidense es finalizar sus estudios de High School -el equivalente a los dos últimos años de la ESO y el bachillerato en España- donde los chicos están desde los 15 hasta los 18 años, y donde comienzan a jugar en las diferentes competiciones estatales de High School que hay por todo el país para así ganarse una importante beca deportiva de alguna universidad de categoría que desarrolle al máximo su programa de baloncesto. El alumno debe obtener al menos una nota de 2.0 puntos sobre 4.0 en el llamado Grade Point Average (GPA), el equivalente a la media de calificación escolar de nuestro bachillerato, para superar el High School antes de poder acceder a los exámenes de acceso a la universidad.

Una vez superado el instituto, el estudiante debe pasar por el -tan temido por muchos- examen de acceso a la universidad, conocido como SAT (Scholastic Assesment Test), donde se evalúa al alumno en tres categorías claramente marcadas: Mathematics (matemáticas), Critical Reading (lectura y vocabulario) y Writing (redacción). Cada uno de los tres exámenes está valorado en 800 puntos, pudiendo obtenerse una calificación máxima en este SAT de 2400 puntos. Con la calificación final del SAT junto con la del GPA, el alumno obtiene la nota final con la que puede acceder a la universidad que desee.

Decenas de historias han habido de estudiantes que no han podido sacarse el SAT, o de potenciales atletas de primer nivel que han ideado todo tipo de artimañas para poder aprobar este examen. La más conocida probablemente sea la del actual jugador de Chicago Bulls Derrick Rose, donde se demostró posteriormente que envió a su propio hermano a hacer el SAT en su nombre para que el chico pudiese acceder a la universidad de Memphis, donde John Calipari lo esperaría con los brazos abiertos. El Órgano Rector del Deporte Universitario se dio cuenta de la manipulación existente una vez que Rose estaba ya en la NBA, sancionando duramente a la universidad de Memphis eliminando todo registro existente de su participación en la NCAA durante dicha temporada, donde los Tigers acabaron con el mejor récord de victorias del año y acabaron subcampeones de liga.

Una vez superado el examen de acceso, el estudiante-atleta entra dentro del llamado NCAA Elegibility Center, donde decide su futuro universitario -aunque en estos últimos años no es obligatorio su inscripción aquí hasta llegado el segundo o tercer año de universidad. No siempre es posible que un estudiante pueda acceder al college que más le interesa -a menos que disponga de una beca deportiva- ya que cada división de la NCAA dispone de unos estándares académicos particulares que los alumnos deben cumplir, y es aquí también donde se regula que todas las calificaciones e informaciones ofrecidas y otorgadas en High School en las pruebas de acceso deben ser reguladas y validadas, así como la reglamentación adecuada de las becas.

Así, para poder participar en una universidad perteneciente a la Division I de la NCAA el alumno debe de aprobar un mínimo de 16 créditos en ocho semestres, subdivididos en 4 de inglés, 3 de matemáticas, 2 de ciencias naturales, 1 año adicional de inglés, matemáticas o ciencias naturales, 2 años de ciencias sociales y 4 restantes de cualquier categoría propia de la carrera elegida. Caso similar ocurre con las universidad de la Division II, aunque en este caso es necesario aprobar un mínimo de 14 créditos. Hay que tener en cuenta que la NCAA le da a sus alumnos un total de 5 años académicos, de donde 4 de ellos son de elegibilidad deportiva, y en caso de no superar los mínimos exigidos el alumno podría perder alguno de estos años académicos, y si dispone de beca la pondría también en serio riesgo.

Una de las opciones que pueden barajar los alumnos que por condiciones académicas no pueden seguir en la NCAA, o que ni siquiera logran entrar, es matricularse en los llamados JUCO (Junior Colleges), instituciones de dos años de duración donde el alumno puede incrementar sus notas de cara a un nuevo ingreso en la NCAA en años posteriores. Al igual que la NCAA, los JUCO también tienen su propia competición interna de diferentes deportes -entre ellos el baloncesto- categorizando sus colleges en dos divisiones (Division I y Division II).

Un mundo inmenso es el que engloba a las becas deportivas (scholarships). Para que un alumno desee obtener una beca deportiva en la NCAA necesita ser certificado por el anterior NCAA Elegibility Center atendiendo a una serie de requisitos: graduados de High School, haber superado los créditos mínimos interpuestos por el Elegibility Center nombrados anteriormente y disponer de una nota mínima en el GPA y el SAT en función de la universidad y carrera solicitada. Estas becas deportivas deben ser renovadas año a año, y es el director deportivo de su especialidad el que dictamina si el jugador sigue percibiendo la beca para el curso siguiente -siempre y cuando acompañen los resultados académicos.

Todo esto referente hasta el momento para alumnos y jugadores estadounidenses, o jugadores nacidos fuera de Norteamérica pero que se han formado desde pequeño en Estados Unidos. Hay algunas variaciones de importancia para los estudiantes extranjeros que deseen competir en el baloncesto universitario o en otro deporte además de obtener su título universitario, ya que si no te has formado en un High School norteamericano te exigirán mucho más para acceder a una universidad norteamericana.

Para empezar, exigirán haberte presentado a una serie de exámenes que demuestren, no sólo tus conocimientos de la lengua inglesa, sino también tu capacidad para estudiar en alguna universidad de allí. El estudiante extranjero deberá de presentarse al ya citado SAT y, además, al llamado TOEFL (Test of English as a Foreign Language), un segundo examen que tiene por objetivo evaluar el nivel de inglés de los alumnos extranjeros. Consta de cuatro partes: Listening (comprensión oral), Structure (gramática), Reading (comprensión escrita) y Writing (redacción). Las tres primeras secciones se evalúan sobre una puntuación total de 300, mientras que el writing se evalúa con independencia del resto. También, al igual que los estudiantes estadounidenses, los alumnos extranjeros pueden matricularse en un JUCO para su entrada posterior a una de las divisiones de la NCAA.

Además del SAT y el TOEFL, el estudiante extranjero debe incluso presentarse a otro examen de acceso más en caso de presentarse a estudiar en determinadas carreras universitarias. Por ejemplo, en caso de que el alumno desee cursar una carrera de humanidades o ciencias sociales deberá de realizar el Graduate Record Examination (GRE), o si quiere realizar alguna relacionada con administración de empresas o realizar algún máster debe de presentarse al Graduate Management Admission Test (GMAT).

Con todo lo que se vierte encima, no es facil darse cuenta de lo complicado que resulta para un jugador de baloncesto compaginar sus estudios universitarios con la presión que supone darlo todo con el programa de baloncesto de tu universidad, estando continuamente entrenando y viajando con el equipo a otras ciudades o estados para disputar partidos, y más aún cuando eres extranjero. En los Estados Unidos la educación prima por encima de todo, aún cuando eres una potencial estrella deportiva, algo que sin duda hay que alabar por parte del gobierno estadounidense.

Por ello, creo que es plausible pensar que la NCAA de baloncesto no es solo una competición deportiva en donde los mejores jugadores son escogidos mediante un draft para la NBA. La preparación a nivel personal y a nivel educativo ofrecido por el sistema estadounidense sobre sus alumnos está al alcance de muy pocas naciones del mundo.

1 comentarios:

Espero aprobar el examen toefl y tener suerte a ver si encuentro un programa de universidades que practiquen baloncesto, habrá que seguir inténtandolo

27 de enero de 2017, 12:44 comment-delete