Robbie Hummel: Apelando a la insistencia

Parece que fue hace 5 años cuando vimos por última vez sobre la cancha a un espigado jugador de raza blanca liderando a una de las escuadras con mayor potencial del país, unos Purdue Boilermakers (bautizados posteriormente como baby-boilers) que aspiraban prácticamente a todo.

Con un equipo plagado de jugadores freshmen reclutados bajo la supervisión del entrenador Matt Painter, estos Boilermakers lograron hacerse oír a nivel nacional gracias a su entrega y a su espíritu de equipo, terminando la temporada regular cediendo únicamente una derrota como local de sus 18 partidos y en segundo lugar de la Big Ten Conference por detrás de la universidad de Wisconsin, por delante de equipos de más cartel universitario como Ohio State (Kosta Koufos, Evan Turner, David Lighty...), Michigan State (Raymar Morgan, Drew Neitzel, Kalin Lucas, Goran Suton...) o los Hoosiers de Indiana de Eric Gordon y D.J. White.

Su trayectoria en el torneo de conferencia no fue acorde con su temporada, cayendo en segunda ronda ante la Illinois de un joven Demetri McCamey, donde les frenó en seco con sus 26 puntos (67-74). Pese a que estuvieron presentes en el Madness posteriormente, la suerte no se alió con ellos y cayeron en segunda ronda ante los Musketeers de Xavier por 78-85.

No había nada que reclamarles pese a ello. Su temporada de acoplamiento les había servido para conocer tanto el lado más brillante como el más lúgubre de esta NCAA, y todos ellos regresarían al año siguiente con más ganas y experiencia para lograr afianzarse aún más entre los mejores bloques a nivel nacional.

El auténtico líder sobre la cancha de estos algo menos 'babies' Boilermakers era sin duda el alero Robbie Hummel.

Hummel es uno de esos jugadores que quizás nunca llamaría la atención de los scouts NBA o del más fino reclutador u ojeador universitario. No es un jugador con un físico portentoso, no es un jugador con una presencia defensiva muy pronunciada, no es un anotador nato, tampoco es un jugador súmamente explosivo... Es uno de esos jugadores de los que gustan por sus cualidades técnicas, por su mentalidad fuerte y ganadora, su clase a la hora de armar el brazo para lanzar a canasta, su liderazgo incuestionable en el vestuario y en la cancha, su casta y su lucha por cada balón sin dueño, y sobretodo, por un talento innato para la práctica de este deporte que le han hecho ser uno de los jugadores más carismáticos e importantes tras su año freshman.

Su segundo año en la liga universitaria lo afrontaba con humildad nuevamente, pero esta vez ya se había labrado una reputación que le hacían ser el foco de toda la Big Ten y de gran parte del país. Los analistas jugaban también a su favor, ya que los Boilermakers volvían a estar entre los 10 mejores equipos del país en los rankings pre-season y el propio Hummel entraba por segundo año consecutivo en la lucha por ser el mejor jugador del año de la NCAA.

Su temporada sophomore había sido aún más destacada que la anterior. Hummel comenzaba el año liderando ofensivamente al equipo sumando 10 partidos con dobles figuras en los 10 primeros encuentros de los Boilermakers de la temporada, y enseguida tomarían las primeras posiciones de la Big Ten tras caer derrotados únicamente en dos encuentros (ante Duke y ante la Oklahoma de Blake Griffin) antes del comienzo de los choques de conferencia.

Los Boilermakers comenzaban a sufrir sus primeras derrotas de consideración ante rivales directos como Illinois o Penn State, pero lo que realmente marcó este período de temporada fueron los problemas de espalda de Robbie Hummel, que le hicieron perderse cinco partidos por una vértebra rota tras una fuerte caída en un partido primero, y por espasmos despúes.

Se le restó importancia a la ausencia de Hummel y a sus problemas de espalda, más aún cuando el equipo lograba alzarse con el Big Ten Tournament por primera vez en su historia, con el propio Hummel nombrado MVP del torneo, logrando la clasificación instantánea al Madness, donde posteriormente caerían en el Sweet Sixteen ante los UConn Huskies del tanzano Hasheem Thabeet y compañía.

La guinda del pastel para Hummel fue posteriormente en verano, cuando fue seleccionado por la selección norteamericana para participar en los Juegos Universitarios de 2009 en Belgrado, alzándose la medalla de bronce.

Por entonces, Robbie Hummel se había convertido en uno de los jugadores más populares a nivel nacional, y su año junior sería la temporada que marcaría el resto de su carrera universitaria, tanto para bien como para mal.

Hummel comenzaría la temporada de manera soberbia, jugando sus mejores partidos de su carrera y ayudando a su equipo a lograr 14 victorias consecutivas en sus primeros 14 enfrentamientos de temporada, con el alero promediando en esos choques más de 15 puntos y casi 7 rebotes por partido, y aupando finalmente a los Boilermakers a un increíble récord de 23-3, donde Hummel había ya logrado rebasar los 1.000 puntos y 500 rebotes en su carrera, había logrado un porcentaje de tiros libres del 90.2% (el segundo mejor de la historia de Purdue) logrando 36 lanzamientos de manera consecutivas (récord histórico de Purdue) y había empatado la marca histórica de su universidad en número de triples encestados en un solo encuentro con 8, logrados ante Evan Turner y sus Buckeyes.

Pero entonces llegó el trascendental encuentro ante los Minnesota Golden Gophers. Trascendental no por importante, que obviamente lo era, sino porque en el segundo cuarto de ese encuentro Robbie Hummel se rompía el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha (el tan temido Torn ACL), y decía automáticamente adiós al Big Ten Tournament, donde revalidaban título, y al March Madness.

Sin Hummel, las opciones de los de Indiana en el torneo final no desaparecieron, ya que JaJuan Johnson y E'Twaun Moore tomaron con acierto el relevo del alero, pero no eran suficientes para derrotar ellos solos a todo unos Blue Devils, que de la mano de Jon Scheyer, Kyle Singler y Nolan Smith sentenciaron a los Boilermakers en tercera ronda.

El período de recuperación de Hummel durante la época de exámenes y durante todo el verano fue muy duro, ya que además de su grave lesión de rodilla seguían persistiendo sus problemas de espalda, pero tras duras sesiones de gimnasio y de fisioterapia el jugador volvía a estar a disposición de Matt Painter para esta pasada temporada, y se incorporó a los entrenamientos del equipo para disputar su temporada senior.

Sin embargo, la mala suerte volvió a asolar al joven alero. En su primer día de entrenamiento con el equipo, Hummel volvía a romperse el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, misma lesión en la misma rodilla dañada meses atrás, y decía prácticamente adiós a la nueva temporada sin ni siquiera comenzarla.

La afición, el equipo, el entrenador y el propio jugador acabaron desolados después de que los médicos de la universidad confirmaran el diagnóstico que nadie quería oír de nuevo en sus oídos, y las esperanzas de los Boilermakers de lograr formar el mismo bloque que las tres temporadas anteriores tras confirmarse las estancias de E'Twaun Moore, JaJuan Johnson, Chris Kramer y del propio Hummel se habían difuminado en un abrir y cerrar de ojos.

Robbie se ha pasado esta última temporada recuperándose nuevamente de su grave lesión, concediéndole la NCAA el estatus de redshirt para permanecer esta pasada temporada en blanco recuperándose físicamente y ejerciendo a la vez de asistente de Matt Painter ayudando a sus compañeros desde el banquillo.

Tras pasar todo ese calvario, Hummel se presentará en esta próxima temporada 2011/12 para esta vez sí afrontar su temporada senior en la NCAA, y aunque es bastante probable que no veamos al Hummel al que estamos acostumbrados a ver de temporadas anteriores, doy por hecho de que el alero de Indiana pondrá toda la carne en el asador para demostrar que su espíritu, su fuerza y su clase como jugador no se ha apagado pese a los reveses a los que ha tenido que afrontar en estos dos últimos años.

Ahora, con las graduaciones de sus compañeros de camada será el encargado de guiar una vez más el buque de la nueva generación de baby-boilers.

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