El marionetista de Lexington

Muchos apostarían a que si a día de hoy se les pregunta cuál ha sido el personaje de baloncesto universitario del que más se ha hablado en estas últimas dos temporadas, o el que más focos ha atraído durante estas dos últimas campañas, o quizás el que por unas razones u otras ha protagonizado más portadas en los diarios y análisis especializados, nos centraríamos en gente como John Wall, Kemba Walker, Gordon Hayward, Nolan Smith, Jimmer Fredette, incluso el pequeñín Ali Farokhmanesh... pasando al terreno técnico se podrían citar también a gente como Brad Stevens, Mike Krzyzewski, Jim Calhoun o el mismo Shaka Smart tras esta última temporada espectacular de sus Rams.

Bajo mi opinión, si alguien ha merecido estas dos últimas temporadas permanecer en la cúspide como el personaje que más impacto ha generado dentro de la NCAA ese ha sido el señor John Calipari.

Su llegada como head coach en uno de los programas de más tradición histórica como Kentucky Wildcats, así como sus reclutamientos y sus maneras más o menos ortodoxas de dirigir el programa de la universidad de Lexington, así como su reciente y millonaria extensión de contrato, le han puesto bajo el punto de mira de todo el panorama baloncestístico universitario del país.

Con todo lo que ha pasado en estos dos últimos años con él al frente, ¿es realmente Calipari el salvador del programa de los Wildcats?

Su trayectoria en la NCAA como entrenador es amplia, siendo el entrenador jefe de la universidad de Massachussetts durante 8 temporadas con la que llegó a reinar en la Atlantic-10 durante cinco temporadas consecutivas, algo totalmente inusual para un entrenador de menos de 40 años. Por ello la NBA no tardó en llamar a su puerta, ofreciéndole los New Jersey Nets el puesto de entrenador durante tres años, pero no le fueron tan bien las cosas en una competición tan distinta y nueva para él, acabando despidiéndolo.

Tras un breve paso como asistente técnico de Larry Brown en Philadelphia 76ers, los Tigers de la universidad de Memphis decidieron apostar por su vuelta a la competición universitaria, donde empezó a ganarse nuevamente a la liga tras llevar a los de Tennessee a otro nivel, logrando 5 campeonatos de Regular Season en sus 9 temporadas al frente del equipo, 4 torneos de conferencia de la C-USA, 5 apariciones en el Madness y un subcampeonato nacional, siendo nombrado entrenador del año.

Llegado hace dos años a Kentucky, Calipari únicamente ha logrado en este tiempo dos campeonatos de la SEC y una presencia en la Final Four, la de este pasado curso. Realmente no está nada mal en dos años con tu nuevo equipo obtener tres galardones colectivos (los dos de la SEC más el trofeo como campeón de su región en el pasado Madness), pero realmente sí que sabe a poco teniendo en cuenta CÓMO el entrenador de Pennsylvania ha ido formando sus plantillas en estos dos años.
Está fuera de toda duda las dotes de Calipari como entrenador, ya lo demostró en sus etapas en UMass y Memphis, pero si por algo también se le conoce al coach de Pennsylvania es por sus dotes como reclutador y scout. Y pese a ello, no siempre saliendo bien parado.

Por sus manos, John Calipari ha reclutado a auténticas estrellas del baloncesto actual como Derrick Rose, John Wall o Tyreke Evans, y otros jugadores de gran nivel de High School o universitarios como Dajuan Wagner, Rodney Carney, Chris Douglas-Roberts, DeMarcus Cousins, Shawne Williams, y un largo etcétera... jugadores de un potencial más que contrastado que han acabado jugando en la NBA con mayor o menor suerte, pero sobretodo, jugadores que han sido su insignia y la de su programa a nivel nacional mientras han estado defendiendo la camiseta que él mismo les ha colocado.

Desde su llegada a Kentucky, Calipari ha cambiado su método de reclutamiento respecto a su anterior etapa en Memphis, dedicándose a formar plantillas nuevas cada temporada a costa del sueño de jóvenes jugadores imberbes, cuyo único motivo para no disfrutar de una maravillosa etapa personal en la universidad es la de una promesa para jugar próximamente en la NBA. Ahí tenemos casos de jugadores reclutados como John Wall, DeMarcus Cousins, Eric Bledsoe, Enes Kanter, Terrence Jones, Doron Lamb, Brandon Knight, Michael Kidd-Gilchrist, Marquis Teague, Anthony Davis...una gran caja llena de juguetes a la que poder pintar, controlar, renovar y dirigir cada temporada cual marionetista en su estudio.

Pero como he comentado anteriormente, no todo son buenas palabras y buenas acciones para el amable Calipari, ya que además de su desmedido sistema para reclutar jugadores lleva tras de sí a cuesta numerosos puntos negros en su currículum que no juegan para nada a su favor.

Ya en su etapa en Memphis Tigers hubieron ciertas irregularidades con los tres reclutamientos más importantes de sus nueve años en Tennessee: Dajuan Wagner, Derrick Rose y Tyreke Evans.
En el caso de Wagner, conocido mundialmente a raíz de un partido en High School por haber logrado anotar 100 puntos, Calipari casualmente contrató en 2001 a su propio padre como coordinador de operaciones de baloncesto después de que el jugador se graduara.

Algo parecido sucedió con Evans, donde Calipari contrató a su entrenador personal como su asistente administrativo tras reclutarle.

Más sangrante es el caso de Rose, donde debido a sus problemas con los exámenes de acceso a la universidad (que ya había suspendido varias veces) hicieron presentar a otro alumno en su nombre para que el actual base de los Bulls aprobase el examen, siendo de esta manera aceptado de forma oficial en la universidad de Memphis y pudiendo por tanto jugar para los Tigers. De la misma manera, se ha sabido que su hermano Reggie recibió una cuantiosa cantidad económica en forma de beneficios. El comité de la NCAA fue tajante en cuanto se enteró de lo sucedido: suspensión de la temporada anterior por completo a los Tigers y sanciones a nivel de reclutamiento. Además esta situación no era nueva para Calipari, ya que durante su etapa en UMass los Minutemen fueron también sancionados por una situación muy similar a ésta.

Por el momento Calipari no ha vuelto a aparecer en ningún tipo de situación similar desde que es entrenador de Kentucky Wildcats, aunque sí que hubo controversia el pasado verano con el reclutamiento del alero Terrence Jones. El jugador había llegado a un acuerdo para formar parte de la escuadra de Lorenzo Romar defendiendo la camiseta de Washington Huskies, pero una "llamada" de Calipari unos días después de comprometerse verbalmente con los Huskies hizo que el jugador cancelara su compromiso con Washington para marcharse a Kentucky con Calipari.

Criticado por su sistema de reclutamiento a la par que admirados por otros por el mismo motivo, John Calipari proseguirá ejerciendo su sistema en los Wildcats hasta 2019, después de una multimillonaria extensión este mismo verano por su "gran labor" en estos dos años en Lexington.

0 comentarios: