El caso Jeremy Tyler

Jeremy Tyler, el joven de 17 años, de San Diego, California que ha decidido renunciar a estudiar y jugar baloncesto en su último año de escuela secundaria para optar por iniciar una carrera como profesional en Europa, ha estado en boca de prácticamente todos los analistas deportivos de los Estados Unidos en los pasados días. Algunos, los menos, se declaran a favor de la elección hecha por el atleta y su familia de dar el salto al profesionalismo de esta manera tan poco usual dentro del andamiaje basquetero estadounidense. Pero la gran mayoría se ha expresado en desacuerdo; aduciendo razones de que este joven se está apresurando en dar un paso a la etapa de adulto, que su "educación" y su futuro se pueden ver afectados de forma negativa y de que dicho movimiento pueda servir de precedente para que otros jóvenes talentosos lo imiten en el futuro.

Pongamos las cosas en perspectiva. Tyler es un chico realmente superdotado en términos de talento y desarrollo físico. Es un jugador de 2.10 con unas destrezas tan desarrolladas que puede correr la cancha como un escolta, con una capacidad de salto impresionante y con un manejo de balón y tiro a media distancia como el de los mejores aleros del mundo. Obviamente, debido a su estatura y corpulencia, Jeremy ha estado jugando como pívot en escuela secundaria y lo que ha hecho en términos de su dominio en el poste bajo en los pasados dos años ha sido un verdadero abuso. De hecho, su padre, James, dice que la falta de competencia para Jeremy en escuela secundaria ya aburre al chico y su progreso puede verse estancado, al no tener que emplearse al máximo para vencer a sus adversarios en este nivel.

En otras palabras, Tyler es tan dominante o mas que lo que fueron Kevin Garnett, Kobe Bryant, LeBron James y Dwight Howard en este nivel. Hubiese sido el típico jugador que se hubiese graduado de escuela secundaria y hubiese sido una de las primeras selecciones del "draft" del 2010. Claro que hace unos años que esto no es posible. La NBA adoptó una medida propuesta por su comisionado, David Stern, para que los chicos egresados de la secundaria no pudieran pasar directamente al sorteo de novatos de la liga, sino que tuvieran que esperar hasta cumplir los 19 años de edad y a que se cumpliera un año de su graduación.

La medida tenia como propósito casi obligar a que estos jóvenes tuvieran que pasar un año en algún campus universitario, defendiendo los colores de la institución en el baloncesto de la NCAA y teniendo experiencias que les harían llegar mas maduros al profesionalismo; esto sin tomar en cuenta que muchos de estos chicos no están interesados en estudiar a nivel universitario y que obligarlos a pasar un año de internado en una universidad, solamente para poder jugar al básquet, es mas bien hacerlos pasar por cierto purgatorio deportivo antes de poder comenzar a ganarse la vida haciendo lo que mas les gusta y lo que, francamente, es lo único que les interesa.

Era cuestión de tiempo antes de que algún chico retara "lo establecido" y buscara una alternativa a la ruta que le había sido delineada por la NBA y la NCAA sin su consentimiento. Ese pionero fue Brandon Jennings, el base de Compton, California que, orientado por el "gurú'' del baloncesto amateur en Estados Unidos, Sonny Vaccaro, decidió rechazar una beca de la Universidad de Arizona, una vez graduado de la escuela secundaria, y firmar como profesional en Europa, particularmente en Italia (con el Lottomatica de Roma), para jugar tanto en la liga de ese país, como en la mas fuerte y prestigiosa Euroliga. Las razones que daba Jennings seguían un pensamiento muy lógico, aunque a los que manejan el baloncesto universitario y profesional en su país de origen no les haya hecho mucha gracia. Si Brandon no podía jugar inmediatamente en la NBA y no le interesaba una carrera universitaria, era mejor marcharse a un lugar donde estaría totalmente inmerso en baloncesto por 10 meses, donde tendría grandes entrenadores y exigencias, se enfrentaría a jugadores veteranos y de mucho mayor nivel del que encontraría en la NCAA (por lo que estaría progresando mucho mas que siendo un jugador a medio tiempo y pretendiendo ser un estudiante universitario, cuando esto no le interesaba); y encima de todo esto, estaría ganando buen dinero, tanto por el salario que le pagaría su club, como por los endosos comerciales a los que no hubiera tenido acceso si hubiese jugado para Arizona y hubiese mantenido por un año mas su estatus de "amateur".

De hecho, la movida parece haberle salido redonda a Jennings pues, este año, cuando finalmente es elegible para entrar al "draft" de la NBA, son muchos los evaluadores que lo ubican como selección de primera ronda y algunos lo ubican entre las primeras 10 elecciones del sorteo.

Ahora Tyler (también asesorado por Vaccaro) toma esa decisión inicial de Jennings y la convierte en mas dramática, pues decide cruzar el Atlántico para jugar profesional sin siquiera haberse graduado de escuela secundaria. Si a los magnates del básquet no les gustó para nada que Jennings, con un diploma de escuela superior, tuviera la osadía de decirle que no al baloncesto universitario para buscar fortuna allende los mares, imagínense como les ha caído la noticia de que este otro jovencito decide renunciar por completo a terminar en el campus de la Secundaria de San Diego; mas allá de que haya expresado que piensa obtener su diploma mediante el sistema de estudios y exámenes libres y haya sido sincero en decir que su interés siempre ha sido ser un profesional del baloncesto.

Myles Brand, el presidente de la NCAA (organismo rector del deporte universitario en Estados Unidos), organización que tiene más que perder si las decisiones de Tyler y Brandon Jennings se convierten en rutina para otros jugadores talentosos que en años venideros decidan no asistir a un campus universitario y firmar como profesionales a temprana edad, fue citado diciendo "Un joven de tercer año de secundaria se encuentra en una edad muy temprana para ser lanzado a jugar en un deporte a nivel profesional, en el que la mayoría de los jugadores pasan de los 20 años de edad."

Sin embargo, Sonny Vaccaro, asesor tanto de Jennings como de Tyler en sus respectivas decisiones, piensa que el sistema deportivo estadounidense, basado en el falso amateurismo de las instituciones educativas, tiene como propósito el obtener mano de obra barata para una empresa que se ha convertido en un negocio multimillonario y que pone al atleta en una posición de "servidumbre" como paso intermedio para llegar a su meta final de ganarse la vida como jugador profesional.

Francamente, me parece una crasa hipocresía que haya personas que puedan declarar que un atleta que se encuentra próximo a cumplir los 18 años, que cuenta con unas destrezas fuera de lo común para jugar un deporte y que piensa terminar su educación secundaria mediante estudios libres, está perdiendo años de su formación, de su disfrute como adolescente o de su educación integral por decidir seguir una carrera profesional.

En los Estados Unidos es bastante común que tenistas y golfistas de la edad de Tyler, y hasta mucho más jóvenes, den el salto al profesionalismo. Algunos, como Jeremy, continúan sus estudios en su tiempo libre para al menos obtener un diploma de escuela secundaria. Otros ni siquiera se preocupan por continuar estudiando una vez comienzan a viajar y a ganar mucho dinero. Pero nadie suele decir que atletas como Andre Agassi, Pete Sampras, Jennifer Capriati, las hermanas Williams y Michelle Wie, por mencionar algunos, están poniendo en juego su futuro e interrumpiendo su educación al firmar como profesionales.

En el resto del mundo, donde la base formativa y competitiva de los deportes colectivos se encuentra en el sistema de clubes y no en el escolar, es usual ver a jóvenes de 15 y 16 años de edad firmar contratos para jugar con el equipo profesional de su club en deportes como el futbol, rugby o baloncesto. En esos casos, es decisión de la familia del chico exigirle o no al club que le provea los medios para terminar al menos sus estudios de secundaria.

Algunos incluso van más lejos y logran sacar una carrera universitaria pagada por su equipo profesional. Pero otros deciden tomar el deporte como única profesión, dejan los estudios y se sumergen íntegramente en tratar de convertirse en los mejores atletas que puedan ser. Cada situación es única y, como tal, no es objeto de críticas ni recriminaciones. El entendido es que un joven de gran potencial se encuentra siguiendo el plan trazado por él y su familia para sacarle el máximo provecho posible a sus habilidades.

El emigrar a otros países para lograr sus objetivos tampoco es algo del otro mundo. En el futbol y el básquet, por ejemplo, países como Argentina y Brasil son grandes exportadores de talento joven para nutrir las canteras y los equipos de más alto nivel de clubes europeos, en una relación simbiótica que usualmente ofrece mejoría deportiva y económica al chaval y talento deportivo para mejorar las posibilidades competitivas al club.

Un joven como Tyler tiene mucho que ganar y muy poco que arriesgar marchándose a Europa. Si de educación se trata, es muy difícil que pueda haber una mas completa que tener que vivir en un país distinto al propio, con costumbres, comidas, cultura y lenguaje diferentes. El tener la oportunidad de viajar a otros países que compiten dentro de la Euroliga también es una experiencia que puede resultar enriquecedora.

En el ámbito estrictamente deportivo, tendrá la oportunidad de tomar prácticamente un curso intensivo de básquet, con dos entrenamientos diarios, excelentes entrenadores, mejor competencia (debido precisamente a la gran cantidad de veteranos con los que estará compartiendo y contra los que estará compitiendo tanto en la liga local como la europea) y el aprendizaje de una forma mucho mas colectiva de ver el deporte que el culto al individualismo al que ha estado sometido desde que comenzó a participar en el baloncesto en su país natal.

No olvidemos que Ricky Rubio, el base español que está por cumplir los 19 años y que es considerado una de las primeras selecciones del próximo sorteo de novatos de la NBA, es producto de este tipo de formación y se encuentra jugando en la ACB (nivel mas alto del básquet español) desde que contaba con 14 años de edad.

Los ingresos que puede acumular en los próximos dos años, tanto por concepto de salario básico de su club, como por oportunidades promocionales y de representación de marcas pudieran exceder los tres millones de dólares. Al cabo de esos dos años sería elegible para el "draft" de la NBA y resultaría una elección mucho más atractiva para los equipos de la liga, pues éstos sabrían que estarían adquiriendo un jugador más experimentado y mejor formado que si hubiese pasado un año más jugando al básquet en la escuela secundaria y otro en el baloncesto universitario.

El temor a que sufra una lesión que le imposibilite seguir con su carrera profesional no debe ser usado en su contra, porque con los ingresos que va a recibir en estos próximos dos años y una buena póliza de seguro tendría su futuro mucho mas consolidado que jugando "por amor al arte" por dos temporadas. Ingresar a la universidad después de que termine su carrera deportiva o durante el tiempo muerto entre temporadas no deja de ser una posibilidad, siempre y cuando ese sea su deseo.

Carlos Morales (ESPN)

Las últimas noticias apuntan que Tyler podría haber firmado ya con un equipo de la primera división israelí, y que la próxima semana podría anunciar finalmente su destino. Aquí unos highlights del angelino.


2 comentarios:

Espero que al menos, su aventura europea le sirva para madurar y mejorar mas que lo que ha hecho Jennings. Vaya palabras dejo el angelito...

14 de junio de 2009, 11:43 comment-delete

Sí, desde luego no es el más indicado para decir lo que dijo xD

16 de junio de 2009, 22:55 comment-delete